Por quién doblan las campanas - Doblan, repican y suenan por un ángel que nos ha dejado

El dolor más grande que puede sufrir una madre es el perder un hijo. Carne de tu carne, sangre de tu sangre. Mi hijo Moisés, o como le impuso en la pila bautismal de la ermita de los Salesianos, D. José Gascó, hace veintiocho años y diez meses, “Salvado de las Aguas”, traducción al Ebreo: Moisés

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