In memoriam de D. Carmelo Dávila

“Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; estaré seguro bajo la cubierta de tus alas” (Salmo 61,4).“Más ciertamente me oyó Dios; atendió a la voz de mi súpica” (Salmo 66,19).“Bendito Dios, que no echo de sí mi oración de mi su misericordia” (Salmo 66,20).“Dios, nuestro Dios ha de salvarnos; y de Dios Johová es el librar de la muerte”. (Salmo 68, 20)