La importancia del tratamiento de la piel

La piel es un órgano de pocos milímetros de grosor, de composición heterogénea y que implica un cuidado particularmente especial mediante una alimentación saludable y diferentes tratamientos corporales . A pesar de esta delicadeza, se superponen diferentes capas de células que tienen funciones diferenciadas: la epidermis, la dermis y la hipodermis.

La epidermis

Esta es la parte visible de la piel, la capa más externa. Mide hasta 1 mm de espesor y podemos distinguir una epidermis “viva” donde hay células en renovación (queratinocitos) y una epidermis “muerta” llamada estrato córneo. Esta capa córnea está formada por células sin núcleo (corneocitos), que serán reemplazadas cada 28 días por el proceso de descamación natural, es decir, el proceso de remoción de las capas superficiales de la epidermis en forma de pequeñas laminillas. Los lípidos rodean las células del estrato córneo y desempeñan un papel estructural importante.

Dentro de la epidermis, no hay vasos sanguíneos, pero sí muchas terminaciones nerviosas, lo que permite la sensibilidad al tacto, variaciones de temperatura, dolor, etc.

La vitamina D presente en la epidermis es la única vitamina sintetizada por el cuerpo humano, y juega un papel fundamental en nuestro estado de salud.

Es dentro de la epidermis donde se sintetiza la melanina, producida en reacción a los rayos ultravioleta del sol y dando así un color más o menos marrón a la piel, y también vitamina D 3. Bajo el efecto del sol, la vitamina D se produce a partir del colesterol y es la única vitamina sintetizada por el cuerpo humano 4. Promueve el suministro de calcio a los huesos, participa en un buen manejo del dolor y juega un papel importante en la inmunidad general. 

La epidermis también contiene células inmunes. También está cubierto con una película hidrolipídica, una película compuesta por una mezcla de sudor, agua y sebo que se produce en la capa inferior, la dermis. 

Es principalmente en este nivel donde se encuentra la microbiota cutánea.

Piel

La dermis

La dermis es la estructura más gruesa de la piel, aproximadamente 4 veces la epidermis. Está separada de esta última por la unión dermoepidérmica, que juega un papel importante para la cohesión de la piel. La dermis le da a la piel su flexibilidad y elasticidad porque contiene células llamadas fibroblastos, que sintetizan elastina, reticulina y colágeno. Como nos dicen desde la Clínica estética Pozuelo, con la edad, estas proteínas faltan y luego vemos arrugas, líneas finas y piel flácida.

La dermis también contiene ácido hialurónico, muy conocido en cosmética por sus propiedades para retener el agua y combatir la desecación del organismo. Rica en terminaciones nerviosas, vasos sanguíneos y linfáticos, también contiene glándulas sebáceas (que producen sebo, una especie de cera natural destinada a proteger el estrato córneo) y glándulas sudoríparas que permiten el fenómeno de la transpiración. Los folículos pilosos también se encuentran en esta área, junto con las células inmunes que se suman a las de la epidermis.

Hipodermis

Hipo-significante debajo, la hipodermis por lo tanto pasa a colocarse debajo de la dermis. Es la capa más profunda de la piel. Está formado por particiones fibrosas y células grasas, adipocitos, que separan mecánicamente la piel de las fascias musculares. La hipodermis representa la reserva de energía del cuerpo (ejemplo: almacenamiento de grasa en la hipodermis de la piel del estómago o la barbilla), así como el aislamiento térmico y físico. De hecho, permite la regulación de la temperatura del cuerpo y la protección contra los golpes y choques mecánicos. El grosor de la hipodermis depende de la ingesta de alimentos.

Tenga en cuenta que la hipodermis está ausente en los párpados y las orejas. Además, algunos medicamentos tópicos (en aplicación cutánea) se aplican en el oído para una mejor absorción.        

Las funciones de la piel 

En resumen, estas diferentes capas celulares trabajan en estrecha colaboración para garantizar diferentes funciones vitales:

  • Protección contra los rayos UV (producción de melanina y foto reflexión)
  • Regulación de la temperatura (por sudoración y gracias a los capilares sanguíneos)
  • Percepción sensorial: dolor, calor, frío.
  • Síntesis de vitamina D (por las células de la epidermis)
  • Protección física e inmunológica, especialmente frente a agentes biológicos y químicos.

Pero para asegurar esta función protectora, la estructura celular de la piel por sí sola no es la única constructora maestra. En los últimos años, los microorganismos invisibles a simple vista se han ido abriendo camino cada vez más en los temas de estudios dermatológicos. Ocultos durante mucho tiempo por sus vecinos presentes en el tracto digestivo, que constituyen la microbiota intestinal, estos microorganismos cutáneos comienzan a desvelar sus secretos y el velo se levanta paulatinamente sobre la microbiota cutánea.

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