Beneficios de las aguas termales y dónde disfrutar de ellas

Las aguas termales son, desde tiempos inmemoriales, muy utilizadas para tratamientos de salud y bienestar. Aunque fueron los romanos quienes más apostaron por ellas hace 2.000 años, se sabe que ya los pueblos autóctonos de la Península Ibérica las conocían y las explotaban con ese objetivo. ¿Qué beneficios tienen? ¿Dónde se puede disfrutar de un buen baño termal en nuestros días? A estas dos preguntas damos respuesta en las siguientes líneas.

¿Qué es el termalismo, y cuáles son sus beneficios?

Según el Diccionario Médico-Biológico de la Universidad de Salamanca, termalismo son las “facetas relacionadas con el uso y disfrute de aguas mineromedicinales”. Ahí está precisamente la diferencia con lo que hoy conocemos como spa: mientras un spa utiliza agua potable de la red pública, el termalismo emplea aguas que brotan a diferentes temperaturas de manantiales naturales, siempre por encima de la temperatura de la superficie.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) encuadra el termalismo dentro del amplio campo que llama «Medicina Tradicional y Complementaria (MTC)», situándola al mismo nivel que otras prácticas y terapias alternativas y tradicionales como el yoga, la acupuntura, la naturopatía o la osteopatía, entre otras.

Se trata de un reconocimiento que no llega por casualidad, sino porque sus beneficios han sido puestos sobre la mesa por numerosos expertos. Entre los más importantes están:

  • Relajación total de cuerpo y mente, esta última tan castigada en tiempos de pandemia. Este beneficio provoca, a su vez, otras ventajas como la reducción del estrés, mejora de la calidad del sueño, etc.
  • Activación de la circulación sanguínea: esto se consigue por medio de sesiones en las que se mezclan baños calientes con otros fríos y templados, lo cual provoca la dilatación de los vasos sanguíneos.
  • Reducción de la presión arterial, algo a lo que contribuye también el efecto de los chorros de agua.
  • Eliminación de toxinas y mejora de la respiración gracias al vaho que desprende el agua caliente.
  • Mitigación de las contracturas musculares y los dolores articulares, como por ejemplo los propios de las tendinitis.
  • Otros beneficios derivados de la composición mineral del agua de cada balneario, que puede estar indicada para tratar unas u otras enfermedades, desde las cutáneas a las respiratorias.

¿Dónde disfrutar del termalismo en España?

En España hay numerosos lugares en los que realizar termalismo, puesto que son muchos los manantiales naturales que siguen ofreciendo sus ricas aguas a sus visitantes. La mayoría de ellas se encuentra en lugares ubicados en plena naturaleza, cuya tranquilidad sirve de perfecto complemento al baño minero-medicinal de la terma.

Sin embargo, las encontramos también en ciudades como Ourense, en cuyo centro histórico se encuentran las fuentes de As Burgas, explotadas por los romanos. En sus alrededores también hay piscinas naturales al aire libre y, lo que es más interesante, centros termales en los que cualquier persona puede relajarse con un baño terapéutico, tanto al aire libre como en el interior. Precisamente, el Ayuntamiento de esta ciudad las está tratando de explotar turísticamente, a lo que seguramente también contribuya la reciente inauguración del AVE de Madrid a Galicia, lo cual multiplicará la llegada de visitantes en los próximos meses.

Pero Ourense solo es un ejemplo de los muchos destinos balnearios que existen en España y que sitúan a nuestro país como uno de los más interesantes en este nicho. Se pueden citar también el Balneario de la Virgen (Jaraba, Zaragoza), el de La Hermida (valle de Peñarrubia, Cantabria), el de La Concepción (Villatoya, Albacete), el de Lanjarón (Granada) o el de Panticosa (Huesca).

En resumen, el termalismo es una práctica muy beneficiosa para la salud que se puede disfrutar en numerosos lugares de España, tanto en la ciudad como en entornos naturales. Y no es casualidad, por tanto, que muchos viajes del IMSERSO tengan como reclamo esta actividad tan valorada por las personas de más de 50 años, aunque va dirigida a todos los públicos.

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