Mi carta es para ti, amigo Jesús

Querido Jesús: Hoy, apenas transcurridos algo más de tres meses de tu muerte, vivo todavía en la memoria de los que te queremos, me dirijo a ti, allá donde te encuentres, de la misma manera que tú, desgraciadamente, en las últimos años de tu vida te veías obligado a hacer: por medio de la escritura.

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