Las dos Europas

Uno se levanta para ir a trabajar y le tranquiliza saber que no lo hará durante 65 horas a la semana, porque los socialistas se opusieron en el parlamento europeo a lo que querían las derechas. También sabe que no habrá más facilidades para echarlo a la calle, al menos mientras no decidan las derechas aquí y en Europa. O uno está en paro, porque es víctima de la estafa global de la derecha económica (¿porqué llamarlo crisis?) o del error del ladrillismo monoteísta y le conforta saber que hay quienes (y sabe quiénes) defienden la Europa social

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