La Carta

Solo la ternura que me provocas hace que me atreva a escribirte. He recordado con frecuencia tus movimientos acompasados de natural sosiego, y estimulan en mí al deseo propio de quien ansía degustar un manjar; pero te mereces sinceridad y yo debo ser honesto contigo, no pretendo conseguir una aventura más, un ´polvo´ para archivar en mis recuerdos; ansío mantener contigo vivencias que hagan nacer en mí el estímulo..

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