Frente a lo exterior

Lo que nos rodea, a veces, molesta por su silencio; otras, hiere. Su muda presencia resalta el tiempo transcurriendo a nuestro lado; y no se trata de algunos objetos más o menos artísticos, compañeros de hogar casi inevitables por su futilidad o capricho, que sirven, además, para decir lo que pretendemos parecer, porque algunos, por nosotros mismos, no nos conocerían.

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