Con nuestros hijos no se juega

Es más que probable que, dentro de unos años, cuando nuestros hijos e hijas miren hacia atrás, no nos pongan como ejemplo de valentía, implicación e inteligencia a la hora de luchar contra los que se empeñan en que su futuro no sea tan fácil como los hijos de la clase dirigente, personas que han sido puestas por los padres actuales y pasados, en los cargos que ostentan con tanta alegría y despreocupación hacia nuestros vástagos, nuestro futuro.

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